El Copylove es nuestra máquina

amor , copylove , procomún , residencias copylove , afectos , diseño , Fab Lab Sevilla , locutorio 10/05/2012

Allá por enero de 2012, ZEMOS98 convocó a posibles personas interesadas que pudieran aportar experiencias propias que permitieran seguir construyendo el festival Copylove: procomún, amor y remezcla mediante el formato de residencias.

Los últimos trabajos que veníamos desarrollando junto al Fab Lab Sevilla nos estaban llevando a investigar las relaciones entre las nuevas tecnologías y el acercamiento a lo personal, los sistemas de producción y la autogestión, las máquinas y los cuidados. Por ello decidimos que participar era un paso consecuente que estructuraría a nivel teórico aquello que ya veníamos intuyendo: el copyleft, o sus derivaciones de código abierto, no era capaz de dar respuesta a las cuestiones que la fabricación abierta de objetos nos demandaba; sobre todo leídas desde el potencial que se esconde en torno a la transformación social.

En febrero aterrizamos en la primera residencia con sospechas y elucubraciones sobre qué era el Copylove, pero sobre todo creíamos que saldríamos de estas tres sesiones sabiendo con certeza qué es. Los primeros pasos y charlas parecían encaminarnos a ello: bajo un modelo no convencional, crearíamos una ontología. Sin mucha fidelidad desarrollaríamos el Ser del copylove y unas constelaciones que permitieran constatar este proceso teórico para, finalmente, transmitirlo de una manera proactiva a los asistentes del festival. Proclamaríamos, abducidos por Ellionor Oström, Silvia Federici, Richard Stallman, Baruch Spinoza o incluso Carlos Marx, una serie de instrucciones de uso que permitieran dirimir quién está dentro y quién fuera de este concepto tan atractivo.

Pero algo se torció. Ante nuestro desconcierto ese QUÉ nunca aparecía o derivaba las conversaciones hacia lugares comunes. Perdíamos el interés y el QUÉ era abandonado. Dibujándonos, tocándonos, agrupándonos, deshaciéndonos y volviéndonos a agrupar. Confesándonos [sí, confesándonos!] con la mente y el corazón, pero también con las manos y con nuestros pies descalzos. Construyendo un territorio en torno a nuestras afinidades. Atendiéndonos, cuidándonos, comprendiéndonos y desactivando nuestros caminos seguros en un espacio creado en común. ¡Fuera máscaras! Teníamos que actuar y desprotegernos, fabricar y producir. Errores, imperfecciones e inestabilidades que nos hacían avanzar. Nos plantábamos en abril y lo compartíamos. Crecíamos y aparecían casos particulares. No creamos paradigmas, simplemente damos cuerpo y relatamos nuestras realidades.

¿Y dónde quedaba el Copylove? Ya no nos preguntábamos por su ser mediante el QUÉ. Tampoco nos preguntábamos quién gestionaba el Copylove [su dimensión comunitaria] o cómo se constituía [su dimensión reguladora]. Los últimos días del festival nos acompañaba un texto de Michael Hardt donde hablaba sobre cómo las máquinas de la época industrial no eran simples instrumentos que disciplinaban al cuerpo a través de las técnicas que exigía aprender su uso. Las máquinas eran mediadoras, condicionaban los aspectos subjetivos del ser, las relaciones sociales, el espacio colectivo. El Copylove se ha corporeizado durante las residencias como ese mediador que transforma y potencia los vínculos de quienes han asistido al festival. También nos ha transformado durante este periodo y, aunque sigamos sin saber definir muy bien el Copylove, sé que las personas y los procesos seguidos durante la residencia se han incrustado en nosotras y nosotros. En estas últimas semanas el copylove ha sido nuestra máquina.

Definición del Locutorio del Copylove

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Esta unión entre nuevos usos de las tecnologías y los afectos quedó materializada en un objeto algo modesto, pero al que damos mucho valor, denominado entre todas Locutorio del Copylove. Este objeto es una especie de cabina dotada de los recursos mínimos para poder recoger los relatos que cada una llevamos dentro: una cámara, un espejo, un asiento e intimidad. Concebido en un principio como una especie de panóptico en el que cualquier persona puede ser intuida desde el exterior a la vez que te permitía observar lo que pasaba fuera, se situaba en una posición central de la sala donde tuvieron lugar las residencias. Tratamos de constituirlo como un dispositivo que permitiese hacer presente lo personal y lo concreto, diferenciándose de otras movidas (1) que tendían más a lo grupal y colectivo.

El interés de hacer esta pieza, realizada con técnicas de fabricación digital, consiste en la facilidad para adaptarlo a historias que proponían otras personas que no han de saber necesariamente de diseño digital y que, bajo este modelo, pueden incorporarse en el proceso de diseño. Pero también y más importante a mantener la vida de este objeto. El objeto como ente físico, diseñado conscientemente para ser fácil de montar y desmontar, hace que pueda transportarse y reconstruirse en otros proyectos sin necesidad de la participación de más de dos personas y un coche amplio. El objeto como ente digital ya está publicado y compartido bajo licencia Creative Commons en la red, permitiendo su reproducción, modificación y ¿remezcla? de aquellas que les pueda interesar construir su propio locutorio, cabina, librería o lo que cada cual desee.

Colaborabora
Ley Seca
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
Goteo
UNIA